an abstract photo of a curved building with a blue sky in the background

Transformación desde adentro:

Construyendo negocios con propósito y dirección divina.

Llegué a los Estados Unidos a los 29 años con un sueño muy claro: Cambiar la vida de mi hijo.

No hablaba inglés. No conocía muchas personas. No sabía exactamente cómo iba a lograrlo, pero siempre he sido una mujer persistente, con ganas de aprender y de salir adelante.

Con el tiempo aprendí inglés, me convertí en ciudadana, me casé, tuve a mi hija y comencé a trabajar en administración de propiedades. Aprendí muchísimo. Tanto que años después pude comprar mi propia propiedad.

Para mí, aprender siempre fue importante. Tomaba cursos, asistía a conferencias, leía libros, estudiaba liderazgo, comunicación, desarrollo personal, negocios, marketing y todo lo que pudiera ayudarme a crecer. Pensaba que mientras más aprendiera, mejor sería mi vida.

Pero ocurrió algo que no esperaba.

Aunque estaba creciendo por fuera, por dentro me sentía vacía. Entre más conocimiento adquiría, más sentía que algo faltaba.

Pasé por situaciones difíciles, desafíos familiares, financieros y personales. Y aunque en ese momento no lo entendía, Dios ya estaba guiando cada paso de mi vida.

Un día comprendí algo que cambió todo. Cuando yo pensaba que estaba buscando a Dios, en realidad Él me estaba buscando a mí.

Me cansé de lo que el mundo ofrecía. Me cansé de perseguir cosas que prometían llenarme y no lo hacían. Y me pregunté:

“¿Tiene que haber algo más?” Fue entonces cuando decidí estudiar ministerio y comenzar una relación más profunda con Dios.

Ahí comenzó una nueva etapa de mi vida, ya no enfrentaba las situaciones sola, ahora las caminaba con Dios.
  • Él me enseñó amar de la forma correcta a mi familia.

  • Me enseñó a construir relaciones más saludables.

  • Me enseñó a manejar mis finanzas con sabiduría.

  • Me enseñó a desarrollar mi carácter, mi fe y mi resiliencia.

  • Me enseñó que el verdadero éxito no comienza en una cuenta bancaria, sino en el corazón.

Y también me enseñó que antes de construir cualquier negocio, proyecto o sueño, tenía que reconstruir el edificio más importante: Yo mis bases, mis cimientos interiores, para sostenerme.

Hoy mi pasión es ayudar a otras mujeres a construir la vida que Dios diseñó para ellas.

Porque he aprendido que Dios toma los fragmentos que creemos que ya no tienen solución y los convierte en algo más fuerte, más hermoso y más sólido que antes. Si Él pudo hacerlo conmigo, también puede hacerlo contigo.

Mis Cimientos

Identidad
Propósito
Construcción

SONIACE.

Hola@soniace.com